Preguntar cuál es el mejor tipo de encofrado es como preguntar cuál es la mejor herramienta: depende de lo que vayas a hacer. Un encofrador con oficio no defiende un sistema por costumbre, sino que elige el que mejor encaja con el elemento, los plazos, el acabado que se busca y el número de puestas que va a tener. Aquí desglosamos los principales tipos de encofrado, primero por material y después por función, con sus ventajas e inconvenientes reales.
Clasificación por material
Madera y tablero fenólico
Es el encofrado de toda la vida y sigue siendo imprescindible. Se trabaja con tablero fenólico (contrachapado con recubrimiento resistente al agua) sobre estructura de madera o combinado con sistemas metálicos.
- Ventajas: versatilidad total. Se corta y adapta a cualquier forma, geometría rara o remate a medida. Barato de entrada y fácil de reparar en obra.
- Usos: piezas singulares, remates, encuentros complicados, obra pequeña y todo lo que un sistema modular no cubre.
- Inconvenientes: menos puestas (se desgasta antes), más mano de obra y acabados menos uniformes si el tablero está gastado. Requiere buen mantenimiento y desencofrante.
Encofrado metálico (acero)
Paneles y sistemas modulares de acero que se montan rápido y aguantan muchísimas puestas.
- Ventajas: gran resistencia al empuje del hormigón, acabado muy regular, montaje ágil y altísima durabilidad. Ideal cuando se repite el mismo elemento muchas veces.
- Usos: muros, pilares y grandes superficies en obra de cierta entidad, muros de contención, obra civil.
- Inconvenientes: peso elevado (a menudo necesita grúa), coste inicial alto y menos flexibilidad para geometrías fuera de módulo.
Encofrado de aluminio
Una evolución del metálico que busca lo mejor de ambos mundos: resistencia con menos peso.
- Ventajas: mucho más ligero que el acero, se manipula a mano sin grúa en muchos casos, montaje muy rápido y buen acabado. Muy usado en sistemas de vivienda repetitiva.
- Usos: muros y forjados en promociones con elementos que se repiten planta tras planta, construcción residencial en altura.
- Inconvenientes: inversión inicial elevada y sistema más rígido; rentabiliza cuando hay muchas repeticiones, no tanto en obra pequeña o variada.
Encofrado de plástico
Sistemas de módulos plásticos, ligeros y reutilizables, pensados para montaje sencillo.
- Ventajas: muy ligeros, fáciles de limpiar, sin oxidación y de montaje intuitivo. Buenos para elementos de tamaño contenido.
- Usos: muros de poca altura, elementos modulares, obra de autoconstrucción y trabajos donde el peso importa.
- Inconvenientes: soportan menos empuje que el acero, se pueden deformar con el calor y no son la mejor opción para grandes puestas o cargas elevadas.
Clasificación por función
Más allá del material, cada elemento estructural pide una solución. Estos son los tipos según lo que se va a hormigonar.
Encofrado de muros a dos caras
El clásico para muros de hormigón: dos paneles enfrentados, unidos con tensores que absorben el empuje del hormigón. Los separadores garantizan el espesor exacto. Es un trabajo de precisión en el aplomado, porque un muro fuera de plomo se arrastra hacia arriba. Tenemos una guía práctica de cómo montar un encofrado de muro paso a paso.
Encofrado de pilares
Moldes cerrados, generalmente de sección cuadrada, rectangular o circular. Se aploman con cuidado y se apuntalan porque un pilar recibe mucho empuje en poca superficie. Los sistemas de pilar permiten ajustar dimensiones y se montan y desmontan con rapidez.
Encofrado de forjados y losas
Aquí se encofra la superficie horizontal sobre la que se vierte el hormigón, sostenida por puntales, sopandas y torres de apuntalamiento. La nivelación manda: la cota del forjado condiciona toda la planta. El apuntalamiento debe calcularse para soportar el peso del hormigón fresco más las cargas de trabajo, y no se retira hasta que el elemento aguanta por sí mismo.
Encofrado trepante y autotrepante
Para elementos verticales muy altos (núcleos de comunicación, pilas de puente, silos, torres), el encofrado se va desplazando hacia arriba tramo a tramo. En el trepante, la grúa sube el conjunto; en el autotrepante, el propio sistema se eleva mediante hidráulica sin depender de la grúa.
- Ventajas: permite alturas enormes con seguridad, plataformas de trabajo integradas y ciclos de hormigonado ordenados.
- Inconvenientes: sistemas caros, técnicos y que exigen personal formado y planificación rigurosa.
Encofrado perdido
Es el que no se retira: queda integrado en la estructura. Puede ser por chapa, bloques, prelosas u otros elementos que hacen de molde y se quedan dentro. Ahorra la fase de desencofrado y a veces cumple funciones adicionales (aislamiento, acabado), a cambio de no reutilizar el material.
Encofrado deslizante
Un molde que se mueve de forma continua mientras el hormigón se vierte y fragua, avanzando sin parar. Se usa en elementos verticales muy altos y homogéneos, como silos o depósitos. Su gran baza es la velocidad y la ausencia de juntas de hormigonado; su contra, que exige un ritmo continuo, coordinación total y experiencia.
Cómo elegir el encofrado adecuado
Para decidir, un encofrador pondera varios factores: la geometría del elemento, el número de puestas (cuántas veces se repite), el acabado que se busca, los plazos, la disponibilidad de grúa y el presupuesto. La madera gana en versatilidad, el acero en durabilidad, el aluminio en repetición ligera y los sistemas trepantes o deslizantes en grandes alturas.
Y sea cual sea el sistema, el resultado depende del montaje. Un encofrado excelente mal aplomado da un mal muro. Por eso conviene repasar los errores comunes en el encofrado antes de ponerse manos a la obra.
En resumen
No existe un tipo de encofrado universal: existe el adecuado para cada trabajo. Conocer los materiales y las funciones te permite elegir con criterio y trabajar mejor. Si quieres seguir formándote, tienes todas las guías del oficio y puedes suscribirte al boletín para recibir contenido práctico de encofrado.