Guía de materiales

Tipos de encofrado: guía por material y función

No hay un encofrado mejor que otro: hay el adecuado para cada elemento. Esta es la guía para elegir con criterio en obra.

Publicado el 27 de julio de 2026 · encofrador.com

En resumen

Los encofrados se clasifican por material (madera y tablero fenólico, metálico, aluminio, plástico) y por función (muros, pilares, forjados, trepante, perdido, deslizante). Cada uno tiene ventajas, usos e inconvenientes que conviene conocer antes de elegir.

Preguntar cuál es el mejor tipo de encofrado es como preguntar cuál es la mejor herramienta: depende de lo que vayas a hacer. Un encofrador con oficio no defiende un sistema por costumbre, sino que elige el que mejor encaja con el elemento, los plazos, el acabado que se busca y el número de puestas que va a tener. Aquí desglosamos los principales tipos de encofrado, primero por material y después por función, con sus ventajas e inconvenientes reales.

Clasificación por material

Madera y tablero fenólico

Es el encofrado de toda la vida y sigue siendo imprescindible. Se trabaja con tablero fenólico (contrachapado con recubrimiento resistente al agua) sobre estructura de madera o combinado con sistemas metálicos.

Encofrado metálico (acero)

Paneles y sistemas modulares de acero que se montan rápido y aguantan muchísimas puestas.

Encofrado de aluminio

Una evolución del metálico que busca lo mejor de ambos mundos: resistencia con menos peso.

Encofrado de plástico

Sistemas de módulos plásticos, ligeros y reutilizables, pensados para montaje sencillo.

Clasificación por función

Más allá del material, cada elemento estructural pide una solución. Estos son los tipos según lo que se va a hormigonar.

Encofrado de muros a dos caras

El clásico para muros de hormigón: dos paneles enfrentados, unidos con tensores que absorben el empuje del hormigón. Los separadores garantizan el espesor exacto. Es un trabajo de precisión en el aplomado, porque un muro fuera de plomo se arrastra hacia arriba. Tenemos una guía práctica de cómo montar un encofrado de muro paso a paso.

Encofrado de pilares

Moldes cerrados, generalmente de sección cuadrada, rectangular o circular. Se aploman con cuidado y se apuntalan porque un pilar recibe mucho empuje en poca superficie. Los sistemas de pilar permiten ajustar dimensiones y se montan y desmontan con rapidez.

Encofrado de forjados y losas

Aquí se encofra la superficie horizontal sobre la que se vierte el hormigón, sostenida por puntales, sopandas y torres de apuntalamiento. La nivelación manda: la cota del forjado condiciona toda la planta. El apuntalamiento debe calcularse para soportar el peso del hormigón fresco más las cargas de trabajo, y no se retira hasta que el elemento aguanta por sí mismo.

Encofrado trepante y autotrepante

Para elementos verticales muy altos (núcleos de comunicación, pilas de puente, silos, torres), el encofrado se va desplazando hacia arriba tramo a tramo. En el trepante, la grúa sube el conjunto; en el autotrepante, el propio sistema se eleva mediante hidráulica sin depender de la grúa.

Encofrado perdido

Es el que no se retira: queda integrado en la estructura. Puede ser por chapa, bloques, prelosas u otros elementos que hacen de molde y se quedan dentro. Ahorra la fase de desencofrado y a veces cumple funciones adicionales (aislamiento, acabado), a cambio de no reutilizar el material.

Encofrado deslizante

Un molde que se mueve de forma continua mientras el hormigón se vierte y fragua, avanzando sin parar. Se usa en elementos verticales muy altos y homogéneos, como silos o depósitos. Su gran baza es la velocidad y la ausencia de juntas de hormigonado; su contra, que exige un ritmo continuo, coordinación total y experiencia.

Cómo elegir el encofrado adecuado

Para decidir, un encofrador pondera varios factores: la geometría del elemento, el número de puestas (cuántas veces se repite), el acabado que se busca, los plazos, la disponibilidad de grúa y el presupuesto. La madera gana en versatilidad, el acero en durabilidad, el aluminio en repetición ligera y los sistemas trepantes o deslizantes en grandes alturas.

Y sea cual sea el sistema, el resultado depende del montaje. Un encofrado excelente mal aplomado da un mal muro. Por eso conviene repasar los errores comunes en el encofrado antes de ponerse manos a la obra.

En resumen

No existe un tipo de encofrado universal: existe el adecuado para cada trabajo. Conocer los materiales y las funciones te permite elegir con criterio y trabajar mejor. Si quieres seguir formándote, tienes todas las guías del oficio y puedes suscribirte al boletín para recibir contenido práctico de encofrado.

Preguntas frecuentes

¿Cuál es el mejor tipo de encofrado?

No hay uno mejor de forma absoluta. Depende del elemento, del número de puestas, del acabado, del plazo y del presupuesto. La madera es la más versátil, el acero el más duradero, el aluminio ideal para repeticiones ligeras y los sistemas trepantes o deslizantes para grandes alturas.

¿Qué diferencia hay entre encofrado trepante y autotrepante?

En el encofrado trepante, la grúa eleva el conjunto de un tramo al siguiente. En el autotrepante, el propio sistema se sube mediante hidráulica sin depender de la grúa. El autotrepante libera la grúa y es habitual en núcleos y pilas muy altas, a cambio de mayor coste y complejidad.

¿Qué es un encofrado perdido?

Es un encofrado que no se retira tras el hormigonado, sino que queda integrado en la estructura. Se ejecuta con chapa, bloques o prelosas que hacen de molde y permanecen dentro. Ahorra la fase de desencofrado, aunque no se reutiliza el material.

¿Se puede usar madera y sistema metálico en la misma obra?

Sí, y es lo más habitual. Los sistemas metálicos o de aluminio cubren los elementos que se repiten, y la madera o el tablero fenólico resuelven remates, huecos y piezas singulares que no encajan en el módulo. Combinar ambos es parte del oficio.