En la mayoría de las obras, el hormigón se acaba revistiendo: se enluce, se pinta, se aplaca. Pero cada vez más arquitectura deja el hormigón visto, sin revestir, como acabado final. Y ahí el trabajo del encofrador cambia por completo: el molde ya no es solo un contenedor, es el acabado. Veamos qué implica.
Qué es el hormigón visto
El hormigón visto (o arquitectónico) es el que se deja a la vista tal como sale del encofrado, sin recubrir. Su aspecto —textura, color, juntas, marcas— lo define directamente el molde. Eso significa que cualquier defecto del encofrado se ve para siempre: una junta mal cerrada, una coquera, una rebaba o una marca quedan a la vista en el edificio terminado. Por eso es una de las especialidades más exigentes del oficio.
Por qué el encofrado lo es casi todo
En hormigón visto, el encofrador controla el resultado estético con sus decisiones:
- El tipo de molde: tableros fenólicos para superficie lisa, encofrado metálico, o matrices de textura para dar relieve o dibujo. La elección marca el aspecto, como veíamos en encofrado de madera vs metálico.
- El despiece de juntas: las juntas entre paneles y las de hormigonado se planifican para que formen un patrón ordenado y estético, no aleatorio.
- La posición de los separadores (los conos que dejan huella): se ordenan en una retícula pensada, porque se van a ver.
- La estanqueidad: un molde bien cerrado evita fugas de lechada que dejarían manchas y coqueras.
Los cuidados que exige
- Limpieza y desencofrante bien aplicado y uniforme, para no manchar la superficie.
- Moldes en buen estado: un tablero dañado o sucio se copia en el hormigón.
- Vertido y vibrado cuidadosos para evitar coqueras y defectos.
- Desencofrado en el momento y de la forma correctos, respetando los tiempos para no dañar la cara vista.
Una especialidad que se paga
El hormigón visto no perdona, y por eso el encofrador que lo domina es muy valorado en obra de arquitectura y en proyectos singulares. Requiere más planificación, más cuidado y más criterio estético que el encofrado convencional, pero es un trabajo con el que se ve el resultado directamente en el edificio, y una especialización que distingue a un buen encofrador. Para seguir, mira dónde se demanda este perfil en dónde trabaja un encofrador.